Según su propia web, instalar OpenClaw lleva una línea en la terminal y deja un asistente que contesta por WhatsApp o Telegram. Lo que casi nadie se para a pensar es dónde está ocurriendo todo eso. Si lo has puesto en el portátil donde guardas las facturas, el correo del trabajo y las contraseñas del navegador, el asistente vive en la misma casa que todo lo demás, y con las llaves puestas.
Lo que dice Microsoft, y lo que admite el propio proyecto
OpenClaw es de código abierto y, como explica su web, se ejecuta en tu máquina: lee archivos, abre el navegador y lanza comandos. Esa libertad es justo lo que preocupa a los equipos de seguridad. En un análisis publicado el 19 de febrero de 2026, Microsoft pedía tratarlo como ejecución de código no confiable con credenciales persistentes y escribía que «no es apropiado» ejecutarlo en una estación de trabajo personal o corporativa estándar. Si hay que evaluarlo, añadía, debe ir en un entorno totalmente aislado, como una máquina virtual dedicada o un equipo aparte.
El texto se dirige a organizaciones, pero el razonamiento sirve para un autónomo. Microsoft enumera tres riesgos: que se expongan o se roben credenciales y datos, que alguien altere la «memoria» del agente para que obedezca órdenes ajenas, y que el sistema anfitrión se vea comprometido si el agente descarga y ejecuta código malicioso. Su receta pasa por usar credenciales propias y sin privilegios, darle solo datos no sensibles y poder reconstruirlo rápido si algo falla.
La documentación de OpenClaw no se esconde de esto. Según su guía de seguridad, una instalación estándar solo escucha en local y a los remitentes desconocidos les pide un código de emparejamiento, pero advierte de que el contenido no confiable que llega al modelo puede inyectarle instrucciones. Lo prudente no es dejar de usarlo, sino decidir qué le enseñas y dónde duerme.
Tres sitios donde puede vivir
La primera opción es un equipo aparte en casa: un ordenador viejo o un miniPC que solo hace de agente. OpenClaw funciona en Mac, Windows y Linux, no cuesta nada, y el aislamiento depende de que ese equipo no comparta cuentas ni carpetas con el resto. Tiene que estar siempre encendido y conectado, y vive en tu red doméstica.
La segunda y la tercera pasan por Hostinger, que la documentación de OpenClaw describe como dos caminos: una instalación de un clic gestionada, en la que Hostinger se ocupa de la infraestructura, de Docker y de las actualizaciones, o un VPS en el que Hostinger despliega OpenClaw con Docker y tú administras el servidor. Entre una cosa y otra cambia casi todo menos el precio de arranque.
| Opción | Precio publicado en Hostinger | Quién mantiene el servidor |
|---|---|---|
| Plan gestionado de apps de IA | 5,49 €/mes a 24 meses, 6,99 € a 12, 8,99 € mensual; renueva a 10,99 € | Hostinger |
| VPS KVM 1 (1 vCPU, 4 GB) | 5,49 €/mes a 2 años; renueva a 11,99 € | Tú |
| VPS KVM 2 (2 vCPU, 8 GB) | 7,99 €/mes a 2 años; renueva a 14,99 € | Tú |
Son los importes de las páginas españolas de apps de IA y de VPS en octubre de 2026. La página del plan gestionado aclara que los precios no incluyen impuestos; la de VPS no dice si los incluyen. Hostinger cobra el periodo por adelantado, así que los 5,49 € de 24 meses son un cargo de 131,76 € de una vez, una cuenta nuestra a partir del precio mensual. Y el plan gestionado incluye una aplicación a elegir —OpenClaw, Hermes Agent, n8n o Paperclip— que puedes cambiar, aunque la página avisa de que la configuración y el historial no se trasladan de una a otra.
El servidor es la parte barata
El alojamiento es lo que se ve en el cartel; el gasto que no está en el cartel es el modelo de IA al que se conecta el agente, que cobra por uso. Hostinger, que vende el alojamiento, calcula en su tutorial de costes que un uso ligero se queda por debajo de un dólar al mes en tokens y que una automatización intensa puede llegar a entre 50 y 150 dólares mensuales. Es una estimación del vendedor, no una medición, pero ilustra la dispersión: el mismo servidor puede costar casi nada o varias veces su precio según lo que le pidas.
Hay varias formas de pagar ese modelo. La página del plan gestionado dice que puedes recargar créditos de IA de Hostinger, usar tu suscripción a ChatGPT Plus o Pro, o conectar una clave propia de OpenAI, Anthropic, xAI o Gemini. En la ayuda del plan se habla de hasta 100 créditos de nexos.ai como complemento opcional al contratar, que según esa misma ayuda aparecen seleccionados por defecto: conviene mirar el carrito antes de pagar. La documentación de OpenClaw dice que los dos caminos admiten los créditos de IA preconfigurados de Hostinger, y que siempre puedes traer una clave propia, con el gasto que eso suponga.
Un servidor ajeno no es una caja fuerte
Mudar el agente a un servidor lo separa de tus archivos, pero no lo vuelve inofensivo: sigue teniendo las claves y las cuentas que le hayas dado, ahora desde una dirección pública. Aquí es donde se nota la diferencia entre las dos opciones de Hostinger.
En el VPS, la protección es cosa tuya. Su guía de Docker pide revisar, en un VPS o servidor público, el endurecimiento de la exposición de red y, en particular, la cadena de cortafuegos DOCKER-USER; la guía para Linux propone llegar al servidor mediante un túnel SSH. Son tareas razonables si ya administras servidores, y una fuente de errores si es tu primera vez.
El plan gestionado te las quita, pero a cambio no ves lo que hay dentro. La ayuda de Hostinger dice que corre en un contenedor Docker dedicado y que ella se encarga de la seguridad y de las actualizaciones; la documentación de OpenClaw resume la diferencia como control limitado en el plan gestionado frente a control completo en el VPS. La seguridad también depende de lo que conectes: una cuenta de correo secundaria o un calendario específico son una apuesta distinta a tu bandeja principal.
Qué contratar según quién seas
Si nunca has administrado un servidor Linux y quieres ver si un asistente así te sirve, el plan gestionado tiene sentido, y probarlo un mes al precio mensual de 8,99 € es una forma barata de averiguarlo antes de comprometer 24. La página indica una garantía de reembolso de 30 días. Si ya sabes moverte con SSH y Docker, el KVM 2 deja margen: Hostinger dice en su guía de hosting para OpenClaw que hacen falta al menos 4 GB de memoria y que 8 GB convienen si vas a automatizar el navegador, lo que deja al KVM 1 como mínimo justo.
Hostinger tampoco es el único proveedor. La propia documentación de OpenClaw menciona DigitalOcean, Hetzner y otros, y conviene comparar sus precios de renovación antes de firmar dos años. Y si lo que buscas es delegar tareas sin instalar nada, existen agentes en la nube que trabajan en su propia máquina, como Manus, que se paga por créditos: otra lógica, con sus propias cuentas.
Antes de pagar, comprueba cuatro cosas: el plazo y el importe de renovación, quién paga el modelo y cuánto te puede costar un mes de uso intenso, qué cuentas vas a conectar y si son prescindibles, y cómo reinstalarías todo si algo se comporta de forma extraña.
Lo que sigue sin estar claro
La página del plan gestionado habla de «créditos de IA preconfigurados» pero no dice cuántos incluye el plan ni qué ocurre cuando se agotan; la ayuda solo menciona el complemento opcional de hasta 100 créditos, sin precio. Tampoco detalla los recursos del servidor que hay detrás ni la política de copias de seguridad.
Del lado de la seguridad, la advertencia de Microsoft es de febrero y se centra en empresas, y nada de lo que hemos consultado compara cuán seguro es el contenedor de un plan gestionado frente a un VPS bien configurado. Y queda lo que dicta la factura a largo plazo: los 5,49 € de hoy se convierten en 10,99 € o en 11,99 € al renovar, según el plan, y esa es la cifra con la que conviene hacer la cuenta.