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Detenido un ingeniero de OpenAI por esconder un micrófono en una sala de dirección: la denuncia no lo acusa de espiar para Arabia Saudí

Un aparato de unos 14 dólares, envuelto en papel higiénico, apareció detrás de un televisor. OpenAI dice que no hay indicios de que se tocaran modelos, código o datos de clientes.

Por Comparatium 5 min de lectura

Ilustración editorial con el titular del artículo sobre fondo oscuro de Comparatium
Imagen generada. Comparatium · ilustración editorial generada automáticamente

Un televisor, un puerto USB y un trozo de papel higiénico. Con esos tres elementos, según la fiscalía federal de Estados Unidos, alguien intentó escuchar las reuniones de dirección de una de las empresas de IA más seguidas del mundo. El 30 de septiembre de 2026, OpenAI encontró el aparato en una sala de reuniones ejecutiva de uno de sus edificios de San Francisco. Menos de dos semanas después había un detenido y varios titulares que sugerían una trama de espionaje de Estado. Lo que consta en los documentos judiciales es bastante más acotado.

Qué encontró OpenAI y a quién acusan

Según la nota del Departamento de Justicia, el acusado es Abdulrahman Alfozan, de 35 años, ciudadano saudí y residente permanente legal en Estados Unidos desde septiembre de 2020. Trabajaba en OpenAI como ingeniero desde julio de 2025, según Al Jazeera y The Jerusalem Post.

El cargo es el de usar, o intentar usar, un dispositivo electrónico o mecánico para interceptar comunicaciones orales. Las penas máximas que citan esos medios son cinco años de prisión, 250.000 dólares de multa y tres años de libertad supervisada. Como en cualquier denuncia penal, se trata de acusaciones que el acusado no ha tenido aún ocasión de rebatir en juicio.

El aparato, según Tom’s Hardware, era un microcontrolador comercial de unos 14 dólares, una placa Seeed Studio XIAO ESP32-S3 Sense. Estaba enchufado en la parte trasera del televisor de la sala. Los investigadores encontraron además un dispositivo parecido, modificado, en una bolsa personal del acusado. Según Al Jazeera, los datos grabados estaban cifrados y no eran accesibles.

Las pistas que dejó en las herramientas de trabajo

La parte más reveladora para quien usa asistentes de IA a diario es cómo se habría preparado todo. Según el relato de la denuncia que recogen Fortune y The Jerusalem Post, desde mediados de agosto el acusado habría preguntado a herramientas internas por la capacidad de las salas de reuniones y por el calendario de las reuniones. The Jerusalem Post añade que lo hizo con un agente de productividad con IA durante un mes, hasta el 16 de septiembre.

Fortune cuenta también que, a partir del 24 de septiembre, se habrían enviado consultas sobre cómo construir una grabadora de audio continua desde una cuenta de chatbot asociada a su esposa. Según Fortune, OpenAI le confirmó que ese chatbot era ChatGPT. La instalación del aparato se sitúa hacia el 28 de septiembre, y las cámaras de seguridad habrían captado al acusado cerca de la sala sin motivo para estar allí.

Fortune apunta además que había comprado billetes de ida a Arabia Saudí para el 12 de octubre, un día antes de su comparecencia inicial. Su siguiente cita judicial es el 19 de octubre, según Fortune y Al Jazeera.

Lo que la denuncia no dice sobre Arabia Saudí

El titular que originó esta pieza, el de Xataka, habla de un caso «que apunta a Arabia Saudí». Conviene separar tres cosas.

Lo que consta: el acusado es saudí. Fortune informa de que, desde febrero de 2025, es uno de los veinte socios de capital riesgo de RAED Ventures, una firma con sede en Arabia Saudí, y de que el príncipe Khalid bin Bader Al Saud se unió a esa firma dos días antes que él.

Lo que la denuncia no alega, según Fortune: que robara secretos comerciales, que actuara en nombre de un gobierno extranjero o que accediera de forma indebida a pesos de modelos, código fuente o datos de clientes. Fortune añade que nada en los documentos judiciales conecta al acusado con las inversiones de esa firma.

Lo que se ha publicado sin llegar a ser una acusación: Xataka, citando a CNBC, The New York Times y Financial Times, recoge que en 2016 él y otros saudíes de Silicon Valley se reunieron con el príncipe heredero Mohamed bin Salmán y que en septiembre recibió en las oficinas de OpenAI a un grupo de influencers tecnológicos saudíes. Son contactos y contexto, no una orden o un pago de un gobierno, y no hemos podido contrastarlos en las fuentes originales. The Jerusalem Post recoge que la embajada saudí no respondió a su petición de comentarios. Pasar de «es saudí y tiene vínculos empresariales en su país» a «espía para Riad» es una inferencia que, a día de hoy, ningún documento público sostiene.

Qué dice OpenAI y qué cambia para ti

La compañía, en una publicación en X que citan CNBC, Al Jazeera y The Jerusalem Post, afirma: «we have no indications of this individual inappropriately accessing or exfiltrating model weights, source code, or customer data», es decir, que no tiene indicios de que accediera de forma indebida o extrajera pesos de los modelos, código fuente o datos de clientes. Añade que el empleado fue despedido. Es una declaración de parte: nadie independiente la ha verificado.

Si usas ChatGPT, de momento no hay nada que hacer distinto. El caso describe un micrófono físico en una sala de reuniones, no una brecha en los sistemas ni en las cuentas. No hay un cambio de configuración, una contraseña que renovar ni un plan que reconsiderar por esta noticia. Si OpenAI o la fiscalía publicaran después que hubo acceso a datos de usuarios, eso sí cambiaría la respuesta.

Lo que sí deja el caso es una lección general para cualquier equipo que trabaje con agentes de IA internos: esas herramientas responden con la información de la empresa a quien pregunte, y, si la denuncia es correcta, una consulta aparentemente rutinaria sobre salas y calendarios fue parte de la preparación.

Qué seguimos sin saber

  • Si el acusado actuó por su cuenta o por encargo de alguien. La denuncia no lo establece.
  • Si se grabó algo antes de que se descubriera el aparato, y qué había en esa grabación cifrada.
  • Qué agente interno usó para consultar salas y calendarios, y si la compañía revisará los permisos de sus herramientas internas.
  • Cuál es la versión de la defensa. En las fuentes consultadas no consta su postura.
  • Si la audiencia del 19 de octubre traerá cargos adicionales o aclarará el móvil.

Para seguir explorando

Consulta las fichas de ChatGPT para conocer las condiciones de cada servicio.

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