Automatización junta 4 herramientas en Comparatium, pero se reparte en 2 trabajos que no son alternativas entre sí: montar un flujo que hace siempre lo mismo, paso a paso, o encargarle una función a un agente que decide qué hacer en cada caso. Zapier, Make y n8n resuelven el primero. Lindy resuelve el segundo, y su propia ficha lo dice con estas palabras: es «agentes con memoria, no flujos». Preguntarte cuál de las 4 es mejor es la forma de comparar mal: un flujo y un agente no compiten, resuelven encargos distintos.
El flujo hace lo que le dijiste; el agente decide
Un flujo se dibuja una vez: si pasa A, haz B, y si falla B, haz C. Se ejecuta exactamente igual la primera vez y la vez mil, y esa rigidez es la ventaja, no el defecto: sabes de antemano qué va a pasar, y si algo se rompe, el fallo está en un paso concreto que puedes señalar con el dedo. Un agente no sigue un guion que dibujaste tú: le describes una función —atender la bandeja de entrada, cualificar un contacto— y decide en cada caso qué hacer, apoyándose en lo que recuerda de encargos anteriores. Lindy lo resume así en su ficha: en vez de conectar pasos, montas un ayudante con memoria que se encarga de una función entera.
Dónde se rompe cada planteamiento
El flujo se rompe cuando el proceso tiene demasiadas excepciones: cada caso nuevo exige una rama más, hasta que mantener el dibujo cuesta más que hacerlo a mano. Ahí gana terreno un agente que interpreta el encargo. El agente se rompe al revés: si necesitas saber con certeza qué va a pasar y cuánto va a costar, delegar la decisión es justo lo que no quieres. La ficha de Lindy lo deja por escrito: el gasto varía tanto que una consulta simple cuesta 2 créditos y montar un panel puede llegar a gastar 2.500 de golpe, sin plan gratuito para calibrarlo antes de pagar. Un flujo, aunque suene menos moderno, es la respuesta correcta cuando lo que necesitas es previsibilidad de coste, no inteligencia.
Dentro de montar un flujo: catálogo, dibujo o control
Zapier, Make y n8n compiten por lo mismo con lógicas distintas.
Zapier, desde 25,90 € al mes (29,99 USD, facturación anual; mes a mes sale más caro), gana por catálogo: es raro que la aplicación que usas no esté ya integrada. Se rompe en dos sitios: el escalón de entrada da 750 tareas al mes y sube de tramo según el volumen, y los procesos con muchas condiciones se le quedan cortos antes que a sus alternativas.
Make, desde 9,15 € al mes (10,59 USD; ha bajado de precio desde la revisión anterior), gana porque dibuja el proceso en un lienzo visual: ver por dónde pasa cada dato hace que encontrar el fallo sea cuestión de mirar, con ramificaciones y bucles que Zapier no ofrece igual de bien. Se rompe en el cobro: paga por operaciones, no por automatización, y su propio plan gratuito impone un mínimo de 15 minutos entre ejecuciones.
n8n, desde 20 € al mes con facturación anual (ya en euros: es de las pocas que cobra en la moneda del lector), gana si lo alojas tú mismo: hecho así, el número de ejecuciones deja de tener coste, algo que ni Zapier ni Make ofrecen. Se rompe en el mantenimiento: autoalojar significa administrar un servidor, con sus actualizaciones y sus caídas, y ese ahorro se paga en tiempo propio.
Para conectar dos aplicaciones poco comunes en diez minutos, Zapier. Para un proceso con condiciones que necesitas ver dibujado, Make. Para un volumen alto que haría sangrar el cobro por tarea de las otras dos, y sabiendo administrar un servidor, n8n.
Dentro de encargar la tarea a un agente: memoria a cambio de previsibilidad
Lindy, desde 25,90 € al mes por usuario (29,99 USD, 3.000 créditos), no tiene con quién compararse dentro de su propio trabajo en este catálogo: es la única herramienta de agentes de la categoría. Su comparación real no es contra otro agente, sino contra la pregunta de si el encargo necesitaba un agente o le bastaba un flujo. Gana en lo que ningún flujo ofrece: memoria entre ejecuciones, así que se encarga de algo continuo —una bandeja, una agenda— en vez de reaccionar a un disparador suelto. Se rompe donde ya se ha dicho: el coste es imprevisible y no hay plan gratuito para probarlo. Su propia ficha lo dice sin rodeos: si lo que necesitas es mover datos de una aplicación a otra, Make o Zapier son más baratos y más predecibles.
Quién lo dice y con cuánta certeza
| Afirmación | Quién la sostiene | Grado |
|---|---|---|
| Precios, créditos y límites de Zapier, Make, n8n y Lindy | Cada fabricante, en su propia página de precios, verificada con fecha en su ficha | Declaración de parte |
| Lindy se define como «agentes con memoria, no flujos» | La propia Lindy, en su web | Declaración de parte |
| Que un flujo es la respuesta correcta cuando hace falta previsibilidad de coste | Lectura de Comparatium sobre cómo cobra cada modelo | Lectura nuestra |
| Que una herramienta sea «mejor» que otra dentro de su trabajo | Nadie: cada una tiene para quién sí y para quién no, en su propia ficha | No se afirma |
Todos los precios y límites de este análisis salen de la documentación pública de cada fabricante, no de una prueba propia: es la fuente más fiable disponible para un precio, y también la razón de que ningún dato lleve la etiqueta de verificado por un tercero.
Qué cambia para ti
Antes de mirar precios, decide el trabajo: entra en la categoría de automatización y pregúntate si necesitas que algo pase siempre igual —un flujo— o que alguien decida por ti dentro de una función —un agente—. Si es un flujo, compites entre Zapier, Make y n8n, según pese más el catálogo, el dibujo o el autoalojamiento. Si es un agente, Lindy no tiene hoy alternativa en este catálogo, así que la decisión real es si el encargo justifica su coste imprevisible frente a montar el mismo proceso, más barato, en una de las otras tres.
Lo que seguimos sin saber
- Cuánto cuesta en la práctica un mes normal de uso de Lindy: su ficha da el techo de créditos por plan, no un consumo medio para una función típica.
- Si Lindy va a publicar algún día un plan gratuito para calibrar el gasto antes de contratar: hoy no existe, según su propia página de precios.
- Qué agentes de otros catálogos —fuera de Comparatium— sí compiten con Lindy: aquí solo hay una ficha de ese trabajo, así que no hay comparación posible todavía.
Comparatium no ha probado ninguna de estas cuatro herramientas: este análisis sale de la documentación y los precios que publica cada fabricante, verificados con fecha en la ficha de cada una.